La mejor sesión de fotos es en la que eres tú mismo

La mejor sesión de fotos es en la que eres tú mismo

Autoestima y fotografía. Como fotógrafa estoy en un proceso de desaprendizaje en cuanto a los cánones que nos han sido impuestos. ¿Qué nos impide ver nuestra belleza?

Como fotógrafa profesional llevo unos meses pensando que el culto al cuerpo en esta sociedad a la que llamamos avanzada ha llegado demasiado lejos.

Actualmente es muy difícil conseguir la satisfacción del modelo en una sesión de fotos. Sesiones en las he visto la expresión de la belleza de cada persona más allá de sus medidas o sus rasgos. Y es que parece que las mujeres estamos tan influenciadas por todo el bombardeo de imágenes que recibimos desde los principales medios de comunicación y la publicidad que hemos terminado por asimilar unos estereotipos que no son reales, que nos han sido impuestos. Nadie sabe quién ha decidido que sea así y nadie se pregunta el por qué.

Autoestima y fotografía

Tal es la cantidad de información que hemos absorbido en relación a cómo tienen que ser nuestras curvas y las mal llamadas “imperfecciones” que hemos aceptado un único patrón de belleza.

Si una mujer si tiene arrugas es porque ha reído mucho, ¿desde cuándo eso puede ser horrible? ¿Por qué cada vez más y más clientas me piden que atenúe esas líneas de vida, de experiencia?

En realidad, todas decimos que nos gustaría estar más guapas sin tener que recurrir a ciertas cosas como la depilación, pero me descubro siendo la primera en hacerlo. Es una tarea compleja de deconstrucción de obligaciones impuestas. Para aprender a quererte primero tienes que desaprender todas esas modas. Porque no dejan de ser eso: modas. Desde aquí sólo quiero dejar constancia de lo que, desde mi punto de vista, debería aceptarse para poder vivir en una sociedad más amable consigo misma, más libre y más feliz.

Es un asunto complejo: puedes amar a tu cuerpo y aun así depilarte, pero eso siempre debería de ser como mínimo una opción personal y no una imposición. Para ello y primeramente, un paso muy importante para hacer esto sería dejar de juzgarnos a nosotros mismos y, de manera derivafa dejar de de juzgar a los demás. Pero la presión social está ahí. ¿Cómo no sentirnos seducidos por cierta imagen que se nos vende como la que “debemos alcanzar”?

A partir de las relaciones que he podido observar en mis clientes este último año, parece que últimamente todas las personas quieren ser como “celebrities” intentando estar a la última moda y parecer todos los días de su vida un modelo de revista. Sin embargo, ¡esa imagen es completamente inalcanzable! Hemos asumido que las celebrities y los modelos son semidioses bajados del mismísimo Olimpo y en realidad, cualquier fotógrafo o profesional de la imagen que trabaje con ellos te asegurará sin dudarlo un momento  que no se diferencian tanto de aquellos que los miran con admiración. ¡Incluso tienen “imperfecciones”!

Tenemos que tener en cuenta que los modelos son seleccionados cuidadosamente y cuenta con unos rasgos que solo aproximadamente un 1% de la población posee.

Además, estas personas se dedican profesionalmente a tener “un cuerpo 10”, por lo que su trabajo se basa en cuidar de su alimentación y seguir un plan de entrenamiento tan estricto que una persona con otro trabajo a tiempo completo no podría llevar a cabo. Además, no olvidemos que detrás de la imagen final se encuentra no solo su cuerpo o su rostro, sino el trabajo de grandes equipos de maquillaje, peluquería, estilismo… para dirigirles y lograr el efecto deseado. Y después, por si no fuera poco, ¡existe photoshop! Esa maravillosa herramienta de retoque fotográfico no solo puede hacer más bonitas las fotos, sino modificar figuras por completo.

El sistema se las ingenia para que aquello que no es natural parezca que lo sea,  transmitiéndonos que una persona con una imagen natural es aquella con un maquillaje natural, sin vello corporal, una piel sin celulitis, ni estrías,  ni arrugas o tan siquiera cicatrices… elementos que son parte de cualquier cuerpo de un adulto con una historia vital. Los medios y la publicidad, a través de retoque fotográfico y la cuidada selección de la imagen nos ha hecho creer que lo natural es aquello que ha sido modificado. Todos esas máximas del retoque (quíta esto, elimina lo otro, disimula, haz desaparecer… etc) lo único que parece que quieren lograr es eliminar las señales de la vida y los aspectos únicos de la persona para obtener una imagen aséptica, unificada y todo sea dicho, que no resalte una individualidad que pueda hacernos pensar.

Con todo esto nos venden un producto “perfecto” en cada imagen que vemos, ¿cómo va a ser así la realidad? La realidad es que la perfección no existe y las personas que vemos en la publicidad no son personas reales, pero nos empeñamos en ser como esa imagen que nos han vendido, y pasamos toda nuestra vida obsesionados con nuestro físico y queriéndonos muy poco.

Hasta tal punto llega esta obsesión por nuestro cuerpo que se acaba rechazándolo, mientras que las personas de tu alrededor lo aprecian más que tú, como puede verse en este vídeo:

Autoestima y fotografía

Ver vídeo ‘Cómo nos vemos y cómo nos ven los demás’

Cuando vamos a realizarnos una sesión de fotos, nuestras modelos a seguir no deberían ser Gisele Bundchen o Adriana Lima, sino mujeres fuertes y verdaderamente reales que son capaces de cambiar el mundo no por su imagen, sino por su forma de pensar y actuar. O ni tan siquiera. ¿Por qué no me dejas contar tu historia a través de lo que me quiere contar tu cuerpo? Tu cuerpo es inseparable de ti, de tu historia vital y de tus circunstancias. La fotografía puede revelar tu belleza intrínseca, única e irrepetible. Y esa no depende de los centímetros de tus caderas o de cantidad de las estrías que revelan tu crecimiento como mujer.

Las mujeres tienen que empoderarse y romper con lo superficial para tomar conciencia de que la auténtica belleza es sentirse a gusto con una misma. Este es mi propósito con mi fotografía. ¿Me ayudas a cumplirlo?

Close Menu